miércoles, 2 de diciembre de 2015

¡Policíaaaa!

Personajes:
CAJERO
CLIENTE
Sector Cajas, cinta ordenadora, ventanilla, detrás el CAJERO. Llega el CLIENTE y se detiene al comienzo de la cinta.
CLIENTE: Buen día.
CAJERO: Buen día.
OFF CAJERO: Mmmm. ¿Y este?
OFF CLIENTE: ¡Tranquilo! Estoy transpirando. Tengo que estar tranquillo.
OFF CLIENTE: Mmmmm. Cae a la hora de cierre, encima saca número…
OFF CLIENTE: ¡Qué estúpido, para qué saqué número! Soy patético. Estoy arruinándolo todo.
OFF CAJERO: ¡Y como mueve manos! Alguien que viene a esta hora, saca número aunque no hay nadie y mueve así las manos puede significar una sola cosa: ¡VIENE A CHOREAR! 
¡No te puedo creer! ¡El hijo de mil putas viene a chorear! Y justo el viernes, faltando diez minutos para el cierre. ¡Cagado por un elefante, más que eso, meado por un dinosaurio estoy!
El CAJERO se agarra la cabeza, el CLIENTE lo advierte.
CLIENTE: ¿Se siente bien?
CAJERO: Sí, sí. Termino y lo atiendo.
CLIENTE: No se preocupe. Haga, haga.
El CAJERO se pone a sellar frenéticamente.
OFF CLIENTE: ¿Y ahora qué sigue? ¿Doy un paso al frente o espero? Si doy un paso al frente por lo menos tengo que decir "Arriba las manos" "Quedate quieto y dame todo". ¡No, ni en pedo! No puedo hacer esto.
El CLIENTE gira para irse, pero se detiene.
OFF CAJERO: ¡Fijate vos cómo se hace el dubitativo! Es hábil. Se nota que es un profesional.
El CAJERO sigue sellando a velocidad.
CAJERO: Ya estoy, eh.
CLIENTE: Sí, está bien. Haga.
OFF CAJERO: Estos con cara de boludo son los peores. Las bandas deben hacer un casting, el más cara de boludo entra.
OFF CLIENTE: Vos te la buscaste. Ahora das un paso al frente y hacés lo que tenés que hacer. El problema es el arma. ¿Cómo hago para sacar el arma? Ayer cuando practicaba se me cayó al piso y del susto se me bajó la presión. ¿Qué hago si ahora se me baja la presión?
OFF CAJERO: Uno los ve así flaquitos, con cara de nada. Y después resulta que tienen diez asaltos a mano armada, cinco homicidios, veinticuatro secuestros extorsivos.
El CAJERO vuelve a sellar.
CAJERO: Un par más y ya estoy.
CLIENTE: Está bien, no se preocupe, haga.
OFF CAJERO: ¡Una mierda te voy a atender! En unos minutos baja el patovica para el cierre y te hace puré.
OFF CLIENTE: ¿Y si lo apunto y le da algo? Por ahí ve el arma y le da un infarto. Esas cosas suceden.
OFF CAJERO: ¡Lacras, parásitos sociales! ¡A estos hay que pasarlos por las armas!
OFF CLIENTE: Seguro debe tener familia, el gremio bancario es familiero. Una nena y un varoncito en edad escolar. Yo vengo, le apunto, al tipo le da un infarto y jodo a esas criaturas para todo el campeonato.
OFF CAJERO: Si por lo menos funcionara el botón anti pánico. ¡Totalmente al pedo! Estos cráneos lo ponen y no lo conectan.“Estimado señor ladrón, como verá yo tengo este botoncito, pero no se inquiete, no sirve ni p’a mierda, hasta el mes que viene no lo conectan por falta de presupuesto” ¡Qué país, mi Dios!
El CAJERO vuelve a sellar frenéticamente.
CAJERO: Ya son los últimos.
CLIENTE: Está bien. Haga, haga.
OFF CLIENTE: ¿Y si me voy? Por ahí todavía estoy a tiempo.
OFF CAJERO: La puta madre, a mí también me tiemblan las manos. No sé si serán los nervios, pero a este yo le veo cara conocida. ¿A quién me hace acordar?
El CAJERO interrumpe abruptamente el sellado y, por unos segundos mira de lleno al CLIENTE.
OFF CLIENTE (inquieto): ¿Y ahora? ¿Qué pasa?
OFF CAJERO (recuperándose y volviendo al sellado): Ah, ya sé. Al primer novio de mi sobrina. ¿Cómo se llamaba? Osvaldito. Pero no es, no creo que sea Osvaldito. ¿Cuánto hace que no lo veo? No estoy seguro. ¿Y si es Osvaldito? Por ahí él me reconoció también y si le digo depone la actitud. ¿Qué hago? ¿Le pregunto? ¡No, estoy loco!
CAJERO: ¿Osvaldito?
CLIENTE: ¿Perdón?
CAJERO: ¿Osvaldito? Quiero decir, ¿a usted le dicen o se llama Osvaldo u Osvaldito?
CLIENTE: No
CAJERO: ¿Seguro?
CLIENTE: Perdón, no entiendo.
CAJERO: ¡Olvídese! No dije nada. Debe ser el cansancio, lo confundo con otra persona.
OFF CAJERO: Pedazo de idiota, cómo va a ser Osvaldito, este es más alto, el otro además era rubio.
OFF CLIENTE: ¿Fue una clave? ¿Dio un mensaje cifrado para que vengan a detenerme? ¡Sí, fue una clave! ¡Cagaste, Juancito! ¡Saltó todo! Si vas a actuar tiene que ser ahora antes de que caiga la Federal, el Grupo Geo, SWAT y la policía montada, todos al mismo tiempo.
El CAJERO vuelve a sellar frenéticamente.
CAJERO: Ya termino.
CLIENTE: Sí, sí, no hay apuro, haga, haga.
OFF CLIENTE: Decime vos, ¿qué necesidad? ¿Estar acá, intentando robar la sucursal de un banco? ¿Correr el peligro de que me disparen? ¿Someter a este pobre hombre y a sus hijos a semejante situación? ¡Es absurdo, es demencial!
OFF CAJERO: ¡Es demencial! Estar detrás de esta ventanilla por un sueldo miserable, sin seguridad, expuesto a un loquito como este, capaz de cualquier cosa con tal de llevarse diez mil, veinte mil pesos.
OFF CLIENTE: Ahora mismo podría estar en casa, viendo el resumen de la última fecha de la Europa Champions League.
OFF CAJERO: Armando la valija y los bolsos de los chicos para pasarnos el fin de semana largo en San Pedro.
Tiempo. El CAJERO le hace una seña al CLIENTE para que se adelante. El CLIENTE da un paso al frente. Ambos están al borde de un ataque de nervios.
CAJERO: Ahora sí. Disculpe, es que dejo para la hora de cierre los pendientes y se me hace una pila de talones increíble.
CLIENTE: Me imagino.
CAJERO: Soy bastante escrupuloso, no vaya a creer. Trato de que no se junten, pero…
CLIENTE: Hace muy bien, a mí tampoco me gusta dejar cosas pendientes, sino uno termina equivocándose.
Tiempo.
CAJERO: ¿Entonces?
CLIENTE: ¿Entonces, qué?
CAJERO: ¿En qué puedo ayudarlo?
CLIENTE: Ah, sí, perdone.
El CLIENTE se mete la mano en un bolsillo, busca, hay unos segundos de tensión, finalmente saca un papel y se lo da al CAJERO.
CAJERO: ¿Una boleta de ABL?
CLIENTE: Sí.
CAJERO: Me hubiera dicho y no lo hacía esperar. Pero acá, fíjese, se le pasó el segundo vencimiento.
CLIENTE: ¿La puedo pagar?
CAJERO: No, va a tener que ir al Banco Provincia de acá a la vuelta.
CLIENTE: Uy, qué lástima.
CAJERO: Sí, una lástima.
CLIENTE (con risa forzada): Entonces, otra vez será. Gracias.
CAJERO (ídem): Por nada, que le vaya bien.
El CLIENTE gira y comienza a salir, de golpe da la vuelta, saca el arma, esta se le cae al piso, se toma la frente, se apoya en el mostrador, está a punto de desmayarse.
CAJERO: ¿Se siente bien?
CLIENTE: Sí, no se preocupe. Es un momento, cuando saco el arma se me baja la presión pero enseguida pasa.
El CAJERO da la vuelta, recoge el arma, se asegura de que el CLIENTE esté repuesto.
CLIENTE (señalando el arma): Me permite.
CAJERO: Ah, sí, cómo no.
El CAJERO le da el arma y vuelve detrás de la ventanilla. El CLIENTE observa el arma por un momento, levanta la vista y mira al CAJERO, se estudian en silencio por unos segundos. El CLIENTE levanta el arma y le apunta.
CLIENTE: ¡ESTO ES UN ASALTO!
CAJERO: ¡POLICÍAAAA!

APAGÓN

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