sábado, 18 de agosto de 2018

Ruina


Hola.
Hola, Ludmi. ¡Por fin!
Hola, má
¿Cómo va todo?
Bien
¿Bien, nada más que bien? Contá, no seas seca. ¿Estás disfrutando? ¿Entendés el idioma? ¿Qué visitaron?
De todo, má.
Qué lindo. Qué hermosa experiencia. Decime, ¿qué es ese ruido? Porque no te escucho bien.
¿Qué?
¡Que qué es ese ruido, que no te escucho bien!
Ah, nada. Martillazos.
¿Martillazos? ¿Ahí adentro del hotel?
No, enfrente.
¿Enfrente? ¿Cómo enfrente, Ludmi?
El edificio viejo ese de enfrente. Lo están demoliendo.
¿Qué disparates decís, cómo lo van a estar demoliendo?
Lo agujerean con taladros, lo golpean con masas. ¿Qué le van a estar haciendo?
Mi amor, entré con el Google View para ver qué tal era el hotel ¿Vos sabés qué es lo que tenés ahí enfrente?
Y qué se yo. Un edificio viejo, medio caído. ¿Qué te preocupás tanto por una ruina?
¡Una ruina es tu educación, pedazo de animal! Ese es el Coliseo Romano, construido en el siglo I, patrimonio histórico de la humanidad. No lo pueden estar demoliendo. Decime algo: ¿están tomando alcohol?
No empieces.
¿No están tomando, seguro?
No, no estamos tomando.
Pasame con la coordinadora.
No puedo.
¿Y se puede saber por qué no?
Está en su habitación con el novio.
¡Ah, genial! Yo sabía que no tenía que dejarte ir. Ahora escuchame bien: si tu coordinadora no está, vas a salir de ese cuarto, te vas hasta la recepción y pasale el celu al gerente.
Es que ahora nos tenemos que bañar, má.
¡Ludmi, no me hagás repetirlo o me tomo un avión y te traigo de los pelos!
Ufa
…………………………………………………………………….
Bongiorno.
Bongiorno, señor. Atiéndame, ¿por casualidad speak spanish?
Sí, claro, in questo hotel parliamo seis idiomas.
Me alegro, entonces escuche con atención porque la llamada me va a salir un ojo de la cara: mi hija Ludmi, que es muy fantaseosa, me está diciendo que los ruidos esos que estamos escuchando se deben a que están demoliendo el Coliseo Romano.
Ah, sí, ¿vio usted?
¿Si vi qué? No entiendo. Yo estoy en la Argentina.
Quiero decir, sí, ¿vio usted? Nosotros también estamos anche preocupados.
¡¿Pero entonces es verdad?!
Eso parece. Por lo que ho sentito van a construir un Centro Internacionale de Convenzioni
¿El monumento más famoso de la antigüedad clásica, una joya única de la aquitectura romana convertido en oficinas? ¿Están todos locos?
Abbiamo protestato, no se crea, imagínese lo que esto le hace al turismo. Nos han dado el número del Consiglio Comunale para hacer la denuncia, pero è impossibile comunicarse.
Démelo
No entiendo.
Ese número. Démelo.
Pero mire que sarà difficile que la atiendan.
Usted démelo.
39 06 3996 7700
Perfecto. Ah, y antes de cortar otra cosa: ¿nota a mi nena rara?
¿Rara en qué sentido?
Rara como idiotizada. ¿Parece borracha?
Creo que no, signora.
Le pido que no dejen que esos chicos tomen alcohol. ¿Me lo promete?
Por supuesto.
Adiós.
……………………………………………………………………
Bongiorno
Bongiorno, señor, ¿speak spanish?
Sí, signora.
Me alegro. Necesito que me pase en forma urgente con el Presidente Comunale.
Pero ¿qué dice? Non posso passare con el Presidente Comunale.
Mire, señor, no me obligue a ser desagradable: como docente de Historia, descendiente de italianos y madre de una hija adolescente yo necesito comunicarme con el Presidente Comunale ya. ¿Usted sabe lo que está pasando? ¿Sabe lo qué están destruyendo en este preciso momento?
Ah, è a causa del Coliseo.
¡¿Lo dice así?! ¡¿Sin que se le mueva un pelo?! Dígame, ¿ustedes enloquecieron de golpe? ¡Esto es un escándalo, un magnicidio cultural! ¿Qué le van a decir a las generaciones venideras? ¿Cuál es el mensaje al mundo?
Me averguenza escucharla, signora, tiene toda la razón. Ya se lo dije al signor Presidente. Aquí hay un revuelo mayúsculo, pretextan problemi finanziari, lo quieren demoler para hacer il nuovo stadio di la Roma.
¿No era un Centro de Convenciones?
Un falso rumor. E un gruppo de inversores giapponesi que están dispuestos a poner la mitad del dinero, dicen que se pueden aprovechar las gradas originales del anfiteatro para hacer las plateas.
¡Qué disparate!
Mire, signora, voy a hacer algo, en cinque minuti al signor Presidente le sirven la pasta y deja de atender, usted parece la voce giusta: le voy a transferir la chiamata. Diga que se ligaron las líneas pero usted con me nunca habló.
Despreocúpese. Gracias, querido.
………………………………………………………………………
Hola
Hola, Ludmi.
Hola má
¿Y?
¿Y qué?
¿Alguna novedad?
¿Novedad como qué?
No sé, Ludmi, ¿no se escuchan más ruidos?
Ah, sí, vos sabés que de golpe pararon de romper. Miré por la ventana y se estaban llevando todas las máquinas. Increíble
¡Increíble las pelucas! Vos te crees que sucedió porque sucedió. Fue todo gracias a tu madre.
¿Cómo a mi madre? No entiendo.
Es largo de explicar. Ahora lo importante es que recorras y aprendas. Ese viaje nos salió una fortuna. Prestá atención y que te expliquen, sino andá consultando la Wikipedia. Roma es una de las primeras metrópolis de la humanidad. Decime algo, ¿a vos te gustaría vivir un tiempo ahí?
¿Cómo?
Nada, después hablamos. Me ofrecieron trabajo en una oficina importante del gobierno, un señor muy atento al que llaman Signor Presidente. Vos tendrías que terminar quinto año allá. Es una sociedad muy organizada y los adolescentes no andan tomando alcohol todo el tiempo. Hola, ¿me estás escuchando?
No entiendo nada de lo que decís, má. Mirá, disculpame pero nos están llamando y me tengo que ir.
¿Adónde van?
A no sé qué fuente que salió en una película antigua.
¡La Fontana di Trevi, bestia! La película es “La dolce vita”. Andá y tirá una moneda, ¿me escuchás? Pedí porque tengamos salud. Y porque el Signor Presidente sea un italiano buenmozo. Hola, ¿me estás escuchando, Ludmi? Hola, hola…

sábado, 30 de junio de 2018

Tengo una vieja en el baúl


Tengo una vieja en el baúl. Así, como se lee. Puede sonar fuerte pero no es un invento, más bien es absolutamente cierto. Tengo a una persona de más de ochenta años, de sexo femenino, cabellos blancos, creo que con pollera floreada y un saquito, viajando en la parte trasera de mi auto.

¿Cómo sucedió? ¿Cómo es que suceden este tipo de cosas? De la forma más natural y al mismo tiempo más insensata: vengo por avenida Díaz Vélez casi Medrano de hacer una visita a un cliente, cuando de golpe veo caminando a esta anciana por la vereda. Juro que no sé lo que pensé, pero de golpe clavé los frenos, me bajé y le hice una seña para que se acercara. La mujer que se detiene y, mientras se acerca me mide. La noto vacilar: “Vos sos Luis María, el hijo de Mabelita, el de la pollería, ¿no?”. Le respondo que sí y entonces ella se relaja, me pregunta cómo está mi madre, yo le digo que bien y entonces agrega que es extraño, pero que la última vez que me vio juraría que yo era unos veinte centímetros más bajo. Le digo que eso es por el básquet, que empecé a entrenar básquet y que está demostrado que los estiramientos hacen crecer hasta medio metro.

Mientras entablamos este diálogo extravagante, yo siento como un hormigueo en el cuerpo, abro el baúl del auto y simulo buscar algo en su interior. Ella me pregunta cómo está de salud Osvaldo, yo me pregunto a velocidad quién será el tal Osvaldo, si el tío de Luis María o el cajero de la pollería. Le respondo que recuperándose de la operación del riñón. La anciana abre la boca con ojos desorientados y antes de que pueda decir algo más yo la levanto por las axilas, la meto dentro del habitáculo y cierro la tapa.
¿Se puede hacer algo así, gratuitamente, sin una razón? Evidentemente sí porque yo lo hice, y en este momento, como cualquier hijo de vecino suele llevar la rueda de auxilio, el gato, las plegadizas para el camping, o los rollers de su hija menor, yo estoy llevando a una anciana desconocida en el baúl.

Ustedes no me conocen y no tienen por qué creer nada de lo que escriba, pero puedo jurar que no soy un secuestrador, tampoco un depravado, no tengo antecedentes penales, soy un tipo común con un trabajo común -vendo sistemas de rastreo satelital para camiones-, a veces insulto si me encierra un taxista, o pierdo la paciencia con mi hijo mayor, o recuerdo a la madre de algún delantero que veo por la tele. ¿Qué quiero decir con esto? Que no soy mala gente. Reconozco, sí, que me impliqué en un hecho grave, pero sin embargo en todo esto quizás haya algunos signos oscuros, elementos que se escapan a una mirada superficial. ¿Y si lo que hice así, de una forma atolondrada y automática, tiene que ver con una señal? ¿Si obedece a algún tipo de mensaje difuso que todavía no se deja ver del todo?

Desde hace un tiempo a esta parte uno tiene la sensación de que en la calle puede suceder casi cualquier cosa. Compartirán que si prestamos atención hay signos que demuestran que algo rápidamente se deteriora. Se percibe en el aire, en las caras, en los movimientos de la gente, uno adivina como una cuenta regresiva, un conteo ominoso. Y en determinado momento, paf, los automovilistas dejarán de detenerse en las bocacalles, los aviones van a chocar de frente en lo alto del cielo, la gente irrumpirá en los súper a tomar lo que necesite y zanjará sus diferencias estrangulando y acuchillando a su vecino con un gesto incrédulo, una luz de interrogación en la mirada.

Ante semejante panorama, ¿qué importancia tiene el acto de alzar a una anciana, meterla por un rato en un baúl, transportarla de un barrio a otro de la ciudad y todo esto en forma totalmente gratuita? ¿No debería invertirse el signo de la acción para convertirla en una voz de alerta? ¿El llamado de atención de un ciudadano sensible que ve acercarse la tragedia y no repara en brindar su sacrificio y tal vez terminar en la cárcel, si eso sirve para salvar a toda la especie humana?

Mientras pienso esto sigo avanzando por Diaz Vélez y doblo en Salguero. El tráfico a pesar de la hora de la mañana fluye tranquilo. Me detengo en un semáforo y por detrás del asiento trasero escucho bajito “qué barbaridad”, “adónde vamos a ir a parar”. ¿Por qué será que a partir de cierta edad, no importa lo que haya hecho con su vida, la gente termina diciendo las mismas frases? “Qué barbaridad”, “adónde vamos a ir a parar”. Prendo la radio y subo el volumen para no escuchar.

Soy consciente de que la situación va a tener que resolverse pronto: en veinte minutos tengo que estar en casa para recoger a Magda e ir juntos al supermercado a hacer la compra semanal. ¿Qué pasaría si mi mujer abre la tapa del baúl y se encuentra a esta señora? ¿Cuál sería su reacción? Superada su hernia de disco y mis ataques de pánico, nuestra pareja está pasando por un buen momento, estamos criando a Rodo y a Juli, la vida nos trata con relativa armonía. Sí, definitivamente sería mejor que cuando Magda abra el baúl para cargar las bolsas con los rollos de cocina y las latas de atún, este se halle libre de ser humano alguno, pertenezca a la franja etaria que pertenezca.

Ahora sí -no había reparado en un ruidito insistente que suena desde hace un par de minutos-, la anciana está golpeando con algo metálico el interior de la tapa, ¿la llave del gato, la pinza pico de loro? Bajo la radio y ella aprovecha la pausa para hablar: me pregunta si no me da vergüenza, si yo no tengo madre. ¿Si yo no tengo madre? ¡Y claro que tengo madre! ¡Pero a mi madre, señora, yo la cuido, no la dejo andar sola, ni subirse al auto de cualquier desconocido! Sin advertirlo alcé la voz. ¡Pero mirá vos el atrevimiento! Qué sabe esta mujer de mi vida y –además- quién le da confianza para opinar de mi familia. Aprovechando la onda verde de Salguero piso el acelerador y el zumbido del motor apaga sus protestas.

No quiero que suene a justificación, pero tampoco está bien que la gente de edad ande sola por la calle. Señores hijos, ¿es sensato dejar a los viejos librados a su suerte cuando van a la consulta médica, al hacer  las compras, o si tienen que tomar el subte? Uno los ve por la ciudad, ajenos, extraviados. Y ni hablar cuando van a cobrar la jubilación al banco. Acaso no soy yo el responsable de llevar al padre de Magda cada primer lunes de mes, sostenerlo en la cola por si sufre alguno de sus vahídos, escoltarlo hasta la caja y luego llevarlo de regreso a su casa. La culebra ciega de la existencia se muerde la cola y el adulto otrora astuto y desconfiado se transforma en el niño crédulo e inocente que alguna vez fue. Invitación irrevocable al robo, al secuestro extorsivo, cuando no a la violación seguida de muerte.

Dejo Salguero y debo doblar a la derecha. ¿Entro por Paraguay o voy por Güemes? Por una u otra estoy a unas diez cuadras de mi casa. Demasiado cerca. A los golpes con la pico de loro, la energúmena ahora agrega gritos: “¡Policía! ¡Policía!”.

En las películas sobre los carteles de la droga los narcos cargan en la cajuela a sus rivales para luego tirarlos en el desierto de Arizona. Yo necesito un plan b, puedo bajarla e intentar tejer un engaño: decirle por ejemplo que luego de la operación de riñón el pronóstico de Osvaldo es desesperante, que la situación me llevó a un estrés incontrolable que me hace cometer barbaridades. Para eso sería de ayuda que el tal Osvaldo por lo menos fuese familiar cercano. Posibilidad dos: que la acción completa, esto es: detención, llamada, introducción en el auto y transporte, fuese parte de la “prueba Renault” para testear la comodidad de los baúles. Totalmente absurdo.

Quizás debería volver al origen, actuar de la misma forma en que comenzó toda esta historia, dejarme llevar por el impulso, detenerme en una cuadra cualquiera, abrir el baúl, sacar a la señora, subirme al auto y arrancar.  Difícil salir indemne, la ciudad está llena de cámaras y resultaría imposible no quedar registrado.

Llegando a Gallo se enciende el display del celular: ¿Por dónde andás? Es Magda que ya está lista para ir al súper. Amo la seguridad de mi mujer, la decisión con que encara cada situación. Cuando yo me aturullo ella sabe resolver, como cuando el crédito para el viaje a Disney, o la quebradura de Juli con los rollers.  De todas las opciones posibles, quizás la conveniente sea dejarla hacer a ella. Que suba al auto, que de alguna forma yo haga las presentaciones, que Magda convenza a la anciana de abandonar los gritos y desde el asiento trasero le hable. Las mujeres tienen sentido práctico y enseguida congenian. Aunque el varón siempre quede como un estúpido, como un inútil a quien las cosas siempre se le caen de las manos. Después si quiere la podemos alcanzar hasta la casa, o hasta donde quiera, aunque se nos haga un poco tarde para la compra. Somos seres civilizados. Al menos por el momento, porque como decía, cada vez  tengo peores sensaciones con lo que sucede en la calle, la gente está rara, el mundo en su conjunto está raro y en cualquier momento va a pasar algo tremendo.
Llegando, le wasapeo a mi mujer. Ya estoy a dos cuadras.

miércoles, 6 de diciembre de 2017

Grand Slam (tragedia al mejor de cinco sets)



Personajes
Padre A
Madre A
Padre B
Madre B
Novia del tenista

Tribunas de court central, se está jugando la final de un torneo internacional de tenis. Sentados: PADRE A, MADRE A, PADRE B y MADRE B. El match se desarrolla hacia el centro de la platea. Los actores se ubicarán en dos plataformas de tres escalones formando un ángulo casi llano. Girarán la cabeza a izquierda y derecha siguiendo el juego. Escuchamos el off de los golpes acompañados por un “¡ufff!” y un “¡afff!” del tenista y de su contrincante ruso. Se escuchan aplausos al final de cada punto.

I
(PADRE A y MADRE A en el centro de la plataforma de la derecha, PADRE B y MADRE B en el centro de la de la izquierda)
PADRE A (impecable uniforme de tenis, actitud de entendido): Un mix de trabajo y resistencia, con rutinas específicas de velocidad, preferiblemente en cancha y sin pelota…
(Los demás aprueban, giran la cabeza a izquierda y derecha, se escuchan los golpes y los ¡uff! y los ¡afff! de fondo)
PADRE A: Una labor de incentivación,  para que el propio jugador se concientice y observe su rendimiento…
(ídem)
PADRE A: Descubrir el instante en el que se puede exigir y en el que uno debe decidir un descanso. Potencia, agilidad, energía de desplazamientos…
(ídem)
PADRE A: Pero obviamente todo es mental…
(Se escuchan aplausos del final del punto, PADRE A, PADRE B, MADRE A y MADRE B aplauden. APAGON. Durante cada breve apagón aumentará en intensidad el sonido de los golpes y los ¡ufff! y los ¡afff! de los contendientes)

II
(PADRE A, MADRE A, PADRE B, MADRE B en la misma posición y actitud)
PADRE A: Un enfoque general aeróbico, energizante y de fuerza máxima…
(Los demás aprueban, giran la cabeza a izquierda y derecha, se escuchan los golpes y los ¡uff! y los ¡afff! de fondo)
PADRE A: Velocidad y reacción, velocidad y reacción (señala su cabeza) Pero, repito, todo es mental.
(ídem)
PADRE A: Obrar en función al tiempo y al objetivo a cumplir (perdiendo convicción) Y… y bueno, ejem, y por su puesto subir a la red.
MADRE A (sobresaltada): ¿Qué dijiste?
PADRE A: ¿Cómo?
MADRE A: Que qué dijiste.
PADRE A: Nada
MADRE A: ¿Dijiste ‘y por supuesto subir a la red’?
PADRE A: Sí, ¿y?
MADRE A: ¡Dijiste y por supuesto subir a la red, Hugh!
PADRE A: Dije “y por supuesto subir a la red” ¿Y qué hay con eso?
MADRE A: No sé. Por eso te pregunto. ¿Qué pasa, no está subiendo?
PADRE A: Sí que está subiendo.
MADRE A: Pero dudaste.
PADRE A: No dudé
MADRE A: Dudaste, Hugh, dijiste ‘y por supuesto subir a la red’ y dudaste.
PADRE A: ¡Delfina, te pido por favor! (Pausa)
MADRE A: Explicame.
PADRE A: No dudé, lo que pasa que hoy...
MADRE A: ¡Hoy, hoy!
PADRE A: No lo veo enfocado.
MADRE A: ¿Cómo que no lo ves enfocado?
PADRE A: No lo veo enfocado. No ves, está plantado en el fondo.
MADRE A: Si vos dijiste que jugara en el fondo.
PADRE A (impacientándose): ¡Que jugara en el fondo si el otro le buscaba el revés, Delfina, por favor no empecés! (Pausa)
PADRE B: Disculpe, ¿no?,  yo no sé mucho pero en una de esas el pibe...
(PADRE A y MADRE A giran de golpe la cabeza y lo fulminan con la mirada, PADRE B enmudece. Vuelven a mover la cabeza a izquierda y derecha, se escuchan los golpes y los ¡uff! y los ¡afff! de fondo) 
MADRE A (a PADRE A): Así lo terminás confundiendo.
PADRE A: ¡Por favor!
MADRE A: Me confundís a mí, no lo vas a confundir a él.
PADRE A: Él sabe.
MADARE A: Él no sabe, tesoro, él es un chico: en setiembre cumple 17.
PADRE A: ¡POR FAVOR, DELFINA! (intentando amabilidad) ¿No te das cuenta que me sacás del partido?
(Pausa, giran la cabeza a izquierda y derecha, se escuchan los golpes y los
¡uff! y los ¡afff! de fondo)
MADRE B (a PADRE B, susurrante): Te dije que no tenías que hablar.
PADRE A: Son tarados.
MADRE B: A ver si ocurre una desgracia.
PADRE B: Tarados. ¡Ta-ra-dos!
MADRE B: ¡No seas bruto! Es un deporte que exige concentración.
PADRE B. Y vos qué opinás, si no entendés ni apio.
MADRE B: No viste que en todo momento tienen que estar atentos. Mirale las caras. A mí me pone los nervios de punta.
PADRE B: Los pelos
MADRE B: ¿Qué?
PADRE B: Que se dice  ‘los pelos’ de punta.
PADRE A (reaccionando por los cuchicheos de los otros): ¡POR FAVOR!
VOZ EN OFF DEL ARBITRO: ¡Silence, please!
(Giran la cabeza a izquierda y derecha, se escuchan los golpes)
APAGON

III
(MADRE A se desplazó encima de MADRE B y PADRE B al centro de la plataforma izquierda. En el extremo inferior derecho de la plataforma derecha quedó PADRE A. Se escuchan los golpes y los ¡uff! y los ¡afff! de fondo)
MADRE A: Atención ahora.
MADRE B: ¿Qué?
MADRE A: Concéntrese, mi amor.
MADRE B (agitada): ¿Qué va a pasar?
MADRE A: Hay que estar atentos.
MADRE B: ¿Por?
MADRE A: Es el break point. Ahora Ramiro le va a quebrar el saque.
MADRE B: ¿Y eso es importante?
MADRE A: ¡Obvio!
(PADRE B, malhumorado, se pone unos lentes para leer, extiende un mapa rutero, lo estudia. Se siguen escuchando los golpes y los ¡ufff! y los ¡afff! Aplausos de final de punto)
MADRE A: Qué le dije. Ahora aplauda.
MADRE B: ¡Ay qué suerte!
(MADRE A y MADRE B aplauden con entusiasmo)
MADRE A: “Subir a la red”. Este Hugh es un paranoico: si fuera por él, Rami no debería perder un solo punto (observando a PADRE B) ¿Qué hace?
PADRE B (hosco): Miro un mapa.
MADRE A: Un mapa… ¿Y para qué?
PADRE B (haciendo a un lado a MADRE A): ¿Me permite, señora? (a MADRE B) Lo que yo digo es esto: nosotros entramos por Acceso Norte, ¿no?, este es el camino del Buen Ayre, después hay que agarrar Camino de Cintura, ves, hay que dar la vuelta por acá, tomamos este desvío y acá está lo de tu prima.
MADRE B: No me mostrés porque no entiendo nada.
PADRE B: Lo único que quiero es que a la vuelta pasemos por alguno de esos supermercados grandes que hay acá, a ver si consigo las latas de pintura para el techo, nada más.
MADRE B: Nos vamos a perder.
PADRE B: No nos vamos a perder.
MADRE A: ¡Pintura para el techo, qué divino! (a PADRE A) ¿Escuchás, Hugh?
(PADRE A, absorto en el partido, no le contesta, MADRE A se incorpora, va hacia él)
MADRE A: ¿Escuchás o no escuchás? Dijo pintura para el techo.
PADRE A: ¿Y qué hay con eso?
MADRE A: No sé, por ahí es la forma de hablar que tienen, son tan… tan…  (se queda mirando a PADRE B y MADRE B)
PADRE A: Folklóricos.
MADRE A: ¡Eso, folklóricos!
(Entra la NOVIA DEL TENISTA con dos paquetes grandes de papas fritas y una latita de gaseosa, le da las papas fritas a PADRE B, se queda con la gaseosa, que toma con una pajita)
MADRE B: ¿Por qué tardaste? Entre tanta gente te podés perder.
NOVIA DEL TENISTA: ¡Ay mamá, por favor!
PADRE B (reaccionando): ¿Y esto?
NOVIA DEL TENISTA (por lo bajo): No hay.
PADRE B: ¿Cómo que no hay?
NOVIA DEL TENISTA: ¡Cortala, papá!
PADRE B: ¿Un sánguche de milanesa, qué tiene de malo un sánguche de milanesa, a ver? Milanesa, pan, tomate, mayonesa. ¿A ver, y por qué no hay?
NOVIA DEL TENISTA: ¡Bajá la voz y cortala! ¡No hay, acá no es la onda, punto!
MADRE B (que agarró las papas fritas y las estudia): Te va a joder la vesícula.
PADRE B (se las arrebata): ¡Dame eso!
(PADRE B abre una bolsa, mastica groseramente)
PADRE B: Diga, ¿y cuánto tiempo va a durar esta cuestión?
(PABRE A y MADRE A se absorben en el juego, MADRE B los mira de reojo, se muerde las uñas)
MADRE B: ¡Shht! Volvieron a concentrarse.
PADRE B: Ta-ra-dos.
MADRE B: Si no entendés, no podés opinar
PADRE B: No tengo que entender para saber lo que digo (a PADRE A y MADRE A) ¡Yo lo que tengo es hambre, apetito, no sé si soy claro! Anoche cuando llegamos alguien nos iba a invitar a cenar y hoy al mediodía a almorzar...
PADRE A: ¡SE VA A CALLAR DE UNA VEZ!
PADRE B (incorporándose, enfrentándolo): ¿Quién dice que me tengo callar? ¿Vos me vas a hacer callar a mí?
PADRE A (retrocediendo): ¡No sea confianzudo, quiere! ¡No me tutee!
VOZ EN OFF DEL ARBITRO: ¡Silence, please!
(MADRE A de golpe da un salto, se incorpora, se bate el pelo, agarra del brazo a la NOVIA y sonríe hacia el frente)
MADRE A: Vení, ahora sí. Nos está tomando esa, ponete derecha. ¡Tendrías que haberte venido con algo más presentable!
MADRE B (se incorpora, va hacia su hija): Yo le dije: la solerita roja. ¿Te dije o no te dije que te pusieras la solerita roja?
NOVIA: ¡Basta, mamá!
MADRE B (mientras busca en un bolso un cepillo para el pelo y va sobre su hija): No hacen caso, una habla y es como si pasara un carro.
MADRE A (se pone unos anteojos para sol, apartando a MADRE B): Córrase, mi amor.
MADRE B: Con dos pinzas te emprolijo el peinado...
MADRE A (empujándola para que no entre en cuadro): ¡Salga, le digo!
MADRE B (mientras MADRE A y LA NOVIA DEL TENISTA hacen poses, inocente): No sé qué les pasa a las chicas hoy en día, es esa moda que se impuso ahora, vio. Una las ve por al calle, lindas chicas, rubiecitas, cinturitas de avispa y parecen pordioseras. Ni siquiera se pintan. Con esos vaqueros de tiro bajo que usan debajo de la cadera, parecen hombres. Mire si una iba a salir a la calle así en nuestra época.
(PADRE A impaciente con el TENISTA, se incorpora de un salto)
PADRE A: ¡QUÉ HACÉS ANIMAL!
MADRE B (se espanta): ¿Ay, qué pasó?
PADRE A: ¡ASÍ NO! ¡CON EL MOVIMIENTO MISMO ACOMPAÑÁ LA PELOTA! (hace  el movimiento de los golpes)  Tenés que buscar la paralela. Fijate en la jugada. Te perfilás, acomodás el torso y buscás la paralela…
(Pausa de unos segundos, giran la cabeza a izquierda y derecha, se escuchan los golpes y los ¡uff! y los ¡afff! de fondo)
PADRE A: ¡LAS PIERNAS, LAS PIERNAS, MOVÉ LAS PIERNAS! ¡Por el amor de Dios, si parece enyesado!
APAGON

IV
(PADRE A en el extremo superior izquierdo de la plataforma izquierda, camina nervioso. PADRE B, sobre el extremo derecho zona central de la plataforma derecha, traga un súper pancho mientras estudia el mapa, MADRE A y MADRE B, están sentadas muy juntas en el centro, abstraídas en el partido, la NOVIA DEL TENISTA, al borde de la cancha en diálogo íntimo  con el TENISTA)
OFF TENISTA: ¡ufff!
NOVIA DEL TENISTA: Fuimos a eso de la una, porque Vanesa quería ir a tomar algo.
OFF TENISTA: ¡ufff!
NOVIA DEL TENISTA: No, el que está en Bartolomé Mitre, casi Paraná: el del subsuelo. No me acuerdo como se llama.
OFF TENISTA: ¡ufff!
NOVIA DEL TENISTA: ¡Nada que ver, estás perdidísimo, Rami! Ese es el de Palermo, yo digo el que está cerca de la vía, a tres cuadras de la avenida.
OFF TENISTA: ¡ufff!
NOVIA DEL TENISTA: Por puente Pacífico
OFF DEL TENISTA: ¡ufff!
NOVIA DEL TENISTA: Ese
OFF DEL TENISTA: ¡ufff!
NOVIA DEL TENISTA: Vanesa, Romina, el primo que vino de México, Sole con el novio... Ah, y Karen.
OFF TENISTA: ¡ufff!
NOVIA DEL TENISTA: ¿Por?
OFF TENISTA: ¡ufff!
NOVIA DEL TENISTA: ¡Qué decís! ¡Me pasó a buscar Romina, nene!
OFF TENISTA: ¡ufff!
NOVIA DEL TENISTA: A eso de la una, ya te dije.
OFF TENISTA: ¡ufff!
NOVIA DEL TENISTA: ¡Es que te hablo y parece que no escuchás!
OFF DEL TENISTA: ¡ufff!
NOVIA DEL TENISTA: Si los conocés. Sole está re-casada.
OFF TENISTA: ¡ufff!
NOVIA DEL TENISTA: No. El chico es súper-tímido, no habla, para mí le falla algo.
OFF TENISTA: ¡ufff!
NOVIA DEL TENISTA: Eso fue a eso de las tres, cuando tocó la banda, Sole y el novio se quisieron ir.
OFF TENISTA: ¡ufff!
NOVIA DEL TENISTA: ¡Ramiro, nada que ver! ¿Qué te pasa? ¿Estás celoso?
(PADRE A pega otro salto, disgustado vuelve a parodiar movimientos)
PADRE A: ¡NO TE CONCENTRÁS! ¡ESTÁS CON LA CABEZA EN CUALQUIER PARTE! Ahí tenés que pegar plano, usar el centro de la raqueta.
OFF ARBITRO: ¡Silence, please!
MADRE B (a MADRE A): Se nota que entiende.
MADRE A: ¿Quién?
(MADRE A comienza a retocarse el maquillaje)
MADRE B: Su marido. Se nota que entiende. Debe haber jugado muy bien en su juventud.
MADRE A: Nunca.
MADRE B: ¿Cómo dice?
MADRE A: Nunca, que no jugó nunca.
MADRE B: No entiendo.
MADRE A: ¿Me está preguntando si Hugh jugó al tenis?
MADRE B: Sí
MADRE A: Le estoy diciendo que no jugó nunca. Es un negado para los deportes.
(Pausa, giran la cabeza a izquierda y derecha, se escuchan los golpes y los ¡uff! y los ¡afff! de fondo)
MADRE B: Pero por la forma en que habla, ¿no? Digo, pareciera…
MADRE A: ¡Pareciera!
MADRE B: Además ese conjunto que lleva.
MADRE A: Eso sí: le queda pintado.
MADRE B: Y sí, así tostado parece de una publicidad de la tele.
MADRE A: Se mantiene bien. Le hago hacer una dieta macrobiótica. El año pasado estaba más delgado.
MADRE B: Pero si es un palo. Mírelo al mío.
MADRE A: Bueno, no es lo mismo, ustedes son otra clase de gente, quiero decir, no lo tome a mal pero están en otro rubro ¿Su marido a qué se dedica?
MADRE B: Electricidad del automotor. Antes trabajaba en el ferrocarril.
MADRE A: Ve lo que le digo. En cambio en este ambiente, y más al nivel de los top ten, es importante la buena presencia.
MADRE B: Me imagino... ¿Y por qué se hace pasar por entrenador?
MADRE A: Ay, usted me cae bien: parece criada adentro de un potus.
MADRE B: ¿Por?
MADRE A: ¿Sabe el dinero que hay en juego acá?
MADRE B: La verdad que no.
MADRE A: Para que tenga una idea, Ramirito hoy está produciendo unos 950 mil dólares al año. Entrenadores, managers, preparadores físicos. Si deja la cosa librada al azar al primer descuido una se queda en la calle.
MADRE B: Ah, mire…
MADRE A: Lo seguimos hasta para ir al baño.
MADRE B: Hace bien, hay que estar cerca de los hijos. A la nena, cuando iba a las clases  de folklore la hacía acompañar por el hermano, si no estaba él siempre la acercaba Rubén en la camioneta. Una nunca sabe los peligros que hay en la calle (le muestra una foto) este es Yeison, el mayorcito, maneja un remis. Los hijos son para sufrir ¿no?
(La NOVIA DEL TENISTA, estalla)
NOVIA DEL TENISTA: ¡QUÉ DECÍS, NENE!
OFF TENISTA: ¡ufff!
NOVIA DEL TENISTA: ¡Basta! ¡No entendés nada!
OFF TENISTA: ¡ufff!
NOVIA DEL TENISTA: ¡Ramiro, cortala! ¡No me gusta cuando te ponés así!
OFF TENISTA: ¡ufff!
NOVIA DEL TENISTA (lloriquea): ¡Me estás lastimando! ¡Yo no soy cualquier cosa!
OFF TENISTA: ¡ufff!
NOVIA DEL TENISTA: Yo no te recrimino nada. Vos sos el que me ataca.
OFF TENISTA: ¡ufff!
NOVIA DEL TENISTA: ¡ESO ES TOTALMENTE INJUSTO! ¡BASTA!
(La NOVIA DEL TENISTA no puede seguir hablando, se incorpora PADRE B y se aproxima)
PADRE B: ¿Qué te dijo?
NOVIA DEL TENISTA: ¡No te metas, papá!
PADRE B: Sólo quiero saber qué te dijo.
NOVIA DEL TENISTA: Por favor, no te metas.
PADRE B: ¡Que no me meta! Me hacen venir de Carlos Casares, estoy durmiendo en el living de la casa de tu tía, hace dos días que no como, ¿y pretendés que no me meta? (la agarra de un brazo, amenazante): ¡Decime que te dijo!
NOVIA DEL TENISTA: Rompimos
PADRE B: ¿Rompieron? (pausita, de golpe se le va al humo al TENISTA) ¡YO TE VOY A DAR, PIOJOSO! ¡VOS TE CREÉS QUE LE VAS A HABLAR ASÍ A MI HIJA! ¡TE DISCULPÁS YA MISMO!
VOZ EN OFF DEL ARBITRO: ¡Silence, please!
(La NOVIA DEL TENISTA y MADRE B lo contienen)
PADRE B: ¡YA MISMO TE DISCULPÁS, SOS SORDO!
MADRE B: ¡Controlate, Rubén!
PADRE B: ¡ZAPARRASTROSO, LE PEDÍS PERDÓN A LA NENA AHORA!
MADRE A: No haga papelones que están jugando el ‘Tie Break’.
PADRE B: ¡EL TAI-CHI O LO QUE SEA, ME IMPORTA UN CARAJO! ¡QUE SUSPENDAN!
MADRE A (nerviosa): ¡Qué divino, que suspendan! (sonríe a la cámara, amanerada): ‘Tie Break’, se dice ‘Tie Break’. ¡Esta gente de provincia!
PADRE B: ¿De provincia?
MADRE A: ¿Sorry, acaso no vinieron de la provincia?
MADRE B (ingenua): De Carlos Casares, sí, pero yo soy nacida en Villa Mercedes, San Luis.
PADRE B (cortando a MADRE B): ¡Pará, mamerta! (a MADRE A) Vinimos de Carlos Casares, sí, ¿y qué hay con eso?
MADRE A: Nada
PADRE B: ¡Pero qué te hacés la culo puntudo, sí ustedes son de José C. Paz, del barrio de mi cuñada!
PADRE A (acercándose): De ‘Los Alerces’, mi viejo.
PADRE B: ¿Qué alerces?
PADRE A: Los Alerces, el country, el barrio cerrado de José C. Paz.
PADRE B (burlón): ¿El country? Si viven a dos cuadras de lo de la Elsa. 
(PADRE A le arrebata el mapa a PADRE B)
PADRE A: Veamos, Amancio Pellegrino al 700, aquí está. Esa pariente suya si no escuché mal vive al 500.
PADRE B: Sí. ¿Y?
PADRE A: ‘Los Alerces’ comienza al 600, por lo tanto nosotros estamos adentro, su cuñada afuera.
PADRE B: ¡TOMÁTELAS, PIOJO RESUCITADO!
MADRE B: Controlate, Rubén.
PADRE B: ¡Pero mirá los aires que se dan la rubia oxigenada y este hambriento!
VOZ EN OFF DEL ARBITRO: ¡Silence, please!
(La NOVIA DEL TENISTA y la MADRE B calman al PADRE B. Vuelven a sentarse como al inicio, PADRE A y MADRE A en la tarima de la derecha, PADRE B y MADRE B en la de la izquierda, la NOVIA DEL TENISTA en el centro, giran la cabeza a izquierda y derecha, se escuchan los golpes y los ¡uff! y los ¡afff! de fondo)
PADRE A: Potencia, agilidad, energía de desplazamientos…
(Excepto PADRE B, los demás aprueban, giran la cabeza a izquierda y derecha)
PADRE A: Un adiestramiento reflexivo de los reflejos…
(ídem)
PADRE A: Buenas piernas y una técnica depurada son la base…
(ídem)
PADRE B (se incorpora): Yo me voy.
APAGON

V
(Luz. PADRE B encima de PADRE A, lo tiene por el cuello, MADRE A, MADRE B y LA NOVIA DEL TENISTA intentan separarlos)
PADRE B: ¿Qué me tenías que decir?
MADRE A: ¡SEÑOR!
MADRE B: ¡Ruben, soltalo!
PADRE B: ¡Dale, hablá, te escucho!
PADRE A: ¡Agggh! ¡Suélteme!
MADRE B: ¡Soltalo, Ruben, por el amor de Dios, no sos vos cuando te enloquecés!
NOVIA DEL TENISTA: ¡Basta papá!
PADRE A: ¡Suélteme!
APAGON

VI
(Luz. Lograron separarlos, el PADRE A está junto a la MADRE A que se interpone, la MADRE B y la NOVIA DEL TENISTA retienen al PADRE B)
PADRE A: ¡Resentido social!
PADRE B (poniéndose la camisa adentro del pantalón): ¡Callate, cagón!
PADRE A: ¡Grasa!
VOZ EN OFF DEL ARBITRO: ¡Silence, please!
(PADRE B vuelve a írsele al humo, la MADRE B y la NOVIA DEL TENISTA lo retienen)
PADRE B: Dejame, que estoy hablando con el señor.
NOVIA DEL TENISTA: ¡Pará, nene!
MADRE B: ¡Por favor, basta Rubén!
PADRE A: ¡Lo voy a denunciar!
PADRE B: ¡Y yo te voy a bajar esos dientes postizos de Carlos Perciavale que tenés!
NOVIA DEL TENISTA (estallando): ¡BAS-TA! Lo que están haciendo es una vergüenza. ¿No lo ven? ¿No entienden? ¡Por qué no nos dejan en paz! ¡Por qué no nos dejan vivir, digo yo!... ¿Saben lo que le pasa a Ramiro? ¿Alguna vez le preguntaron? ¿Me preguntaste a mí, mamá, qué siento, qué me está pasando? (MADRE B se acerca a la NOVIA DEL TENISTA, la toma por los hombros, la NOVIA DEL TENISTA la rechaza) Son mezquinos, egoístas. Deberían avergonzarse (al PADRE A) Señor: ¿sabe lo que me dijo Ramiro ayer, sabe cuál es su sueño?: ir a Orlando al estreno de la “Guerra de las Galaxias IV” y compartir una cena con el elenco... No somos muñecos, no somos videogames. Él es un chico como cualquiera, tal vez lo único que necesita es estar tranquilo, para pensar, para descubrir lo que quiere…
(PADRE A, MADRE A, PADRE B y MADRE B, que al principio habían acusado recibo del reclamo, paulatinamente se dejan llevar por las alternativas del partido, comienzan a girar la cabeza a izquierda y derecha, se escuchan los golpes y los ¡uff! y los ¡afff! de fondo)
NOVIA DEL TENISTA: …Sin tantas presiones, sin tantos mandatos. Es difícil saber hacia dónde ir y encima ustedes hacen todo lo posible para que nunca lo descubramos. ¿Qué le preocupa al joven hoy, eh? ¿Cuáles son sus desvelos? La adolescencia es una etapa crítica caracterizada por profundas transiciones en la conducta emocional. Necesitamos apoyo, necesitamos orientación… Yo necesito que me ayuden… él necesita… que lo ayuden…
(La NOVIA DEL TENISTA también empieza a ser atraída por el partido, poco a poco se distrae de lo que está diciendo)
NOVIA DEL TENISTA: No que pongan… obstáculos…. Terminar… con las… terminar con las... Para, poco a poco…  para intentar…. para encontrar la forma… la forma de… para intentar… ser…
(Finalmente todos se abstraen en el partido, se escuchan los golpes y los ¡uff! y los ¡afff! de fondo. PADRE A comienza a sufrir, no puede creer lo mal que está jugando el TENISTA, hace gestos cada vez más apremiantes, está a punto de estallar, MADRE A intenta contener la explosión)
MADRE A: ¿Rami, Rami, baby, qué sucede?… Rami tu padre tiene razón ¿Estás desconcentrado?
PADRE A (para sí): ¡Animal!
MADRE A (conteniendo a PADRE A): ¿Qué pasa? ¿Te preocupa algo? Contame. Vamos hijo, estás raro, yo sé que te pasa algo… Te estoy pidiendo que hables, no seas chiquilín, Ramiro… Hijo, tu padre y yo estamos haciendo un gran esfuerzo por saber qué te pasa, es necesario que te comuniques…
PADRE A (se agarra la cabeza): ¡Está parado!
MADRE A: Recordá que somos un equipo de trabajo Ramiro y en todo equipo lo que prima es la franqueza, la sinceridad… Si callás, hijo, no estás siendo sincero y eso es muy molesto Ramiro. Es muy molesto y muy injusto porque eso indica que no sos agradecido con todos los esfuerzos que hace tu padre, con todos los esfuerzos que hago yo, Ramiro (cambiando) ¡Te pido, te exijo que reveas tu actitud!
PADRE A: ¡Es un fracaso! ¡Peor: es un mediocre!
MADRE A: No tenés ningún derecho ha comportarte como lo estás haciendo, es estúpido, es necio (cada vez más alterada) Además quiero recordarte que hubo un acuerdo, Ramiro. Tu padre y yo cumplimos al pie de la letra y vos estás violando ese acuerdo. Es una burla, Ramiro y no tenés derecho a borrar con el codo lo que escribiste con la mano. Es ingrato tener que recordarte todo lo que nos debés. Nos debés mucho, Ramiro. Sin nosotros serías un pobre chico sin futuro, sin una carrera de la que sentirte orgulloso, Ramiro (incorporándose) ¡Estoy perdiendo la paciencia!
PADRE A: No le hables más.
MADRE A: Te estás comportando como un imbécil, me sacás de quicio, Ramiro y eso no te lo voy a permitir, nos estás insultando y no lo voy a permitir. De un mocoso consentido no lo voy a permitir.
PADARE A: De un analfabeto.
MADRE A: Eso, de un analfabeto que ni siquiera pudo terminar el secundario y que lo único que sabe hacer es pegarle a esa triste pelotita.
PADRE A: ¡Basura!
MADRE A: ¿Escuchás? ¡Basura! Tiene razón tu padre, sos una basura, una inmundicia. Hace tiempo que no te soporto, no te puedo ver. Ya no puedo escucharte.
OFF TENISTA: ¡Ufff!
MADRE A: ¿Qué sos, un perro, una especie de oso panda salvaje?
OFF TENISTA: ¡Ufff!
MADRE A: Ni siquiera te expresas como un ser humano. ¡Bestia!
PADRE A: Lo voy a internar. Te juro que lo voy a hacer pasar por débil mental y lo interno.
MADRE A: Te recordamos, Ramiro, que están los antecedentes de tu abuelo.  Vos te lo buscaste.
PADRE A: Y AHÍ SÍ QUE VA A MARCHAR DERECHO. LE VAN A ROMPER EL CULO A PATADAS, LO VAN A EMPASTILLAR
MADRE A: ¡DESAGRADECIDO! ¡PEDAZO DE MIERDA!
PADRE A: ¡MARICON!
(Pausa. MADRE B, PADRE B y la NOVIA DEL TENISTA observan a PADRE A y MADRE A, perplejos)
APAGON

VII
(PADRE A, MADRE A, PADRE B y MADRE B sentados en el centro de las gradas hablan, se muestran distendidos, MADRE B ceba mate, hacen circular un paquete de facturas)
MADRE A: A las bochas dice. ¡Qué divino!
PADRE A: Técnicamente hablando, las bochas no es un deporte.
PADRE B: Sin embargo estuve federado seis años.
MADRE B: Tienen razón, Ruben.
PADRE B: Participé en varios torneos regionales.
MADRE B: No es un deporte.
PADRE B: ¿A ver y por qué no va a poder ser un deporte?
PADRE A: En TyC Sport nunca pasarían un partido de bochas.
MADRE B: Ves.
(La MADRE B le ofrece el mate a la MADRE A y esta lo rechaza)
MADRE A: Anécdotas hay muchas. Hugh, contale lo del año pasado, cuando pasamos del torneo de Laponia al de Miami. ¿Sabe como se le pusieron las piernas?
PADRE A: A la miseria.
PADRE B: ¿No diga?
PADRE A: Sufro de la circulación, el médico de la ATP dijo que fue un shock térmico. Con el cambio brusco de temperatura eran un solo hematoma.
MADRE B: Lo mismo que a tu hermano.
PADRE B: Nada que ver, lo de mi hermano fue por la diabetes.
MADRE B: Le tuvieron que amputar la pierna derecha, pobrecito.
MADRE A: ¡Qué horror!
PADRE A: Peor fue en Australia.
MADRE B: Cuente, cuente…
MADRE A: Fue graciosísimo: cuando lo mordió el canguro en la nalga.
MADRE B: ¿Un canguro?
MADRE A: En Sydney, fue brutal, en octavos de final Ramiro se lesiona la espalda, lo internamos en una clínica de rehabilitación y aprovechamos para hacer una excursión con guía al desierto de Camberra. Resulta que en una parada, nos bajamos con unos alemanes, saltó un canguro de atrás de un matorral y se le prendió a Hugh de una nalga.
PADRE A: El glúteo derecho.
MADRE A (tentada): ¡No lo soltaba! Los alemanes empezaron a mover los brazos para comunicarse con el bicho, parecían policías de tránsito y el canguro los miraba como diciendo: I’m not understand!
MADRE B: ¡Qué terrible!
(El PADRE B larga una carcajada)
PADRE A: No se ría, me tuvieron que hacer injerto de piel y todo.
MADRE A: Pedimos a la Asociación Internacional de Tenis que consiguieran una vacuna antirrábica y no sabían de qué hablábamos.
MADRE B: Debe ser lindo conocer.
PADRE A: Desgasta.
MADRE A: ¡Ay, no seas depre! No hay como el primer mundo (a MADRE B) ¡Las tiendas! De Roland Garros 2004 me traje del hotel esos jaboncitos riquísimos Carolina Herrera con forma de corazón.
VOZ EN OFF DEL ARBITRO: ¡Silence, please!
(No acusan recibo)
PADRE A: Lo peor es la comida.
MADRE A: ¡Ay, qué tiene que ver, Hugh!
PADRE A: Cómo que no, en Francia uno no consigue un bife de chorizo ni por equivocación.
PADRE B (aparte, a MADRE B): ¡Se roban los jabones de los hoteles, dejate de joder!
MADRE B: ¡Cortala Ruben! (a MADRE A) ¿Y con el idioma cómo hacen?
MADRE A: Yo hablo inglés y francés y Hugh chapurrea algo de alemán, con el italiano no hay problemas: hay que hacer terminar todas las palabras en “ini”
MADRE B: Es verdad: “bambini”, “fetuchini”.
PADRE B: ¿Y usted trabajó alguna vez?
PADRE A: No empiece con las agresiones, por favor.
(Vuelve la NOVIA DEL TENISTA, observa al resto con extrañeza,  tiene una panza de embarazo de cinco meses, nadie parece notarlo)
MADRE A: Disculpame, Hugh, pero allá se visten muchísimo mejor.
PADRE A: Depende, para mí la mujer argentina siempre fue mucho más sensual.
MADRE B (advierte la presencia de la NOVIA DEL TENISTA): ¿Qué pasa nena?
(Todos la miran, a la NOVIA DEL TENISTA se le aflojan las piernas, la MADRE A corre a sostenerla)
APAGON

VIII
(PADRE B duerme con la boca abierta. PADRE A,  MADRE A y MADRE B, sentados, muy separados entre sí, la vista fija en el frente, parecen en estado ausente, la NOVIA DEL TENISTA, parada sobre el frente un poco a la derecha, las manos en el vientre,  en idéntica actitud. Escuchamos el off de los golpes acompañados por el “¡ufff!” y el “¡afff!” del TENISTA y de su contrincante ruso)
APAGON

IX
(Luz mortecina. Noche, bruma. PADRE B,  en el extremo superior izquierdo de la plataforma de la izquierda fríe milanesas en un calentador de camping, da vuelta una milanesa con un tenedor. MADRE B y MADRE A sentadas muy pegadas ocupan las gradas inferiores en el centro de la escena. MADRE B tiene un chal sobre los hombros. PADRE A en la plataforma derecha continúa en estado ausente. El off de los golpes y los “¡ufff!” y “¡afff!” de los tenistas se escuchan apagados)
MADRE A: ¿Ve que parecen como más lentos?
MADRE B: Iba a decirle. Como atontados.
MADRE A: Exacto
MADRE B: ¿Y por qué?
MADRE A: Duermen
MADRE B: ¿Cómo que duermen? ¿Pueden dormir?
MADRE A: Y en algún momento tienen que descansar, ¿no?
MADRE B: Es verdad (Pausa) Debe ser un gran sacrificio.
MADRE A: Y, Ramiro ha jugado campeonatos enteros enfermo.
MADRE B: ¿Con gripe?
MADRE A: Gripe, sarampión, varicela. En una ocasión, en juveniles, hubo que operarlo.
MADRE B: ¿No diga?
MADRE A: Amígdalas. Jugaba los cuartos de final en Toronto, organizamos todo: un especialista en garganta del Saint Michael's Hospital lo operó entre el cuarto y el quinto set.
MADRE B: ¡Increíble!
MADRE A: Por suerte tiene buena cicatrización.
MADRE B: ¡Pobre ángel!
MADRE A: La gente del torneo se portó de maravillas. ¡No hay nada que hacer: saben lo que hacen! Acá, en cambio, somos unos cavernícolas (Pausa. Amarga) ¿Sabe qué creo?
MADRE B: ¿Qué?
MADRE A: Que ser argentina es una depresión.
MADRE B: Ay no hable así, este es un país generoso, más para gente tan afortunada como ustedes. Tendría que sentirse agradecida: viajan por todo el orbe, tienen su casa en el country.
MADRE A: ¿El country?
MADRE B: El de José C. Paz.
MADRE A: Ah, el country… En realidad Hugh exageró, no es un country en el sentido estricto.
MADRE B: ¿Ah no?
MADRE A: Lo dice para que la propiedad se cotice (Pausita) Si es por mí dejaría todo y me iría a Miami.
MADRE B: ¡Miami, qué divino! ¿Susana Giménez tiene una casa en Miami, no? Verano todo el año, todo el mundo andando en patines con rueditas.
MADRE A: En roller.
MADRE B: En roller, sí.
MADRE A: Aunque no creo que consigamos vender: el terreno tiene una hipoteca del Banco Provincia, dejamos de pagar las cuotas hace tres años.
MADRE B: ¿Pero ustedes no ganan toda esa plata?
MADRE A: ¡No tiene idea lo que gastamos! Hugh viene de familia numerosa, 15 hermanos, todos desocupados. Tenían un desarmadero en Morón, pero lo tuvieron que cerrar. Por mes les pasamos una fortuna.
MADRE B: ¡Qué nobleza de sentimientos!
(Muy lentamente entra LA NOVIA DEL TENISTA, ya tiene una gran  panza de embarazo, se para de frente tomándose la cintura, sonríe al tenista)
MADRE B (señalando a LA NOVIA DEL TENISTA): Parece que volvieron a arreglarse.
MADRE A: No se confíe.
MADRE B: Es la edad, vio como son... En cierto punto son tan inocentes. Reclaman, reclaman, como si una no supiera a cada momento qué les pasa, como si no estuviéramos siempre un paso adelante, ¿no?
MADRE A: ¡Tal cual!
MADRE B: El instinto de madre nunca falla. Me acuerdo cuando se hizo señorita, vaya uno a saber qué había hablado con las compañeritas, la cuestión que no se animaba a contármelo. Y no me pregunte cómo, pero yo lo supe la misma mañana que sucedió. Yo quería que lo compartiera, quería abrazarla, es un momento de tanta emoción, una siente que de pronto su nena (se conmueve) la que siempre ha estado entre sus brazos, de golpe se desprende y comienza a volar sola… (se seca las lágrimas) Disculpe.
MADRE A: No se preocupe.
MADRE B: Y yo quería decírselo, pero ella no había caso, no hablaba, empecinada, pobre angelito… Entonces dije, voy a darle una sorpresa, un regalo que no va a borrársele mientras viva. Y esa tarde me le voy al colegio a la clase de gimnasia… El de la nena, allá en Carlos Casares, antes de que se viniera para Buenos Aires, era un colegio mixto y los miércoles a la tarde practicaban pelota al cesto.  Me subí a las tribunas, como ella estaba jugando no se dio cuenta. Y grité “Holaaaa”, interrumpieron el partido, se hizo un silencio y todos levantaron la vista.  “Hola Analía, soy tu mamá y quiero compartir con todos tus amiguitos esta buena noticia: mi hija ya es señorita” ¡No sabe cómo se puso: le dio un ataque de nervios, pobrecita! Empezó a temblar y después se desvaneció. La emoción, claro. Vaya uno a saber qué sucede con las hormonas y todo eso cuando los chicos se desarrollan.
MADRE A: Rami se deprimió.
MADRE B: No diga.
MADRE A: A los 13 años, estábamos en los torneos Challenger y no había forma de hacerle tomar la medicación. Sin decirle nada con Hugh consultamos a un hipnotizador. Lo tuvimos dos años y medio hipnotizado, hasta que se estabilizó.
(Lentamente suben las luces, el off de los golpes y los ¡ufff! y ¡afff! del TENISTA y de su contrincante ruso. El PADRE A se despierta de golpe, en su rostro paulatinamente se deja entrever que el TENISTA está mejorando su juego. Se incorpora)
PADRE A: ¡Bien, Ramiro, bien Ramiro, pelotealo!… ¡Llevá el ritmo! ¡Bien, Ramiro!… Ahora tirá la paralela, el passing. ¡Bien Ramiro! (se escuchan aplausos de final de punto) ¡Hora sí, está a la defensiva!… Dale con drop. ¡Bien Ramiro, ves que podés!… Vamos con el drive. ¡Bien Ramiro!… ¡Ahora repetí el paralelo!….
(PADRE B lentamente se aproxima, se pliega al entusiasmo “in crescendo” de PADRE A)
PADRE A: Mové las piernas. ¡Bien Ramiro!…
PADRE B: ¡Eso!
PADRE A: El brazo extendido, cruzala… ¡Bien Ramiro!
PADRE B: ¡Eso, pibe!
PADRE A: Estás impactando bien, con el centro… ¡Bien Ramiro!
PADRE B: ¡Dale para que tenga, pibe!
(PADRE A y PADRE B ocupan el centro de las dos plataformas)
PADRE A: Ves que es fácil. ¡Bien Ramiro!
PADRE B: ¡HUEVO, PIBE!
PADRE A: ¡BIEN! ¡DALE QUE NO SABE!…
PADRE B: ¡DALE QUE ES RUSO! (al contrincante) ¡RUSO BOTÓN!
PADRE A: ¡BOLCHEVIQUE!
PADRE B: ¡ZURDO COMUNISTA!
PADRE A: ¡HUEVO, RAMIRO, HUEVO RAMIRO!
(PADRE B empieza a cantar y PADRE A lentamente se pliega)
PADRE B: Oooooh / Ruso sos botón / sos botón, sos botón / ruso sos botón…
VOZ EN OFF DEL ARBITRO: ¡Silence, please!
(PADRE B ahora abraza a PADRE A, saltan como en una hinchada de fútbol)
PADRE A y PADRE B: OOOOOH / RUSO SOS BOTÓN / SOS BOTÓN, SOS BOTÓN / RUSO SOS BOTÓN…
MADRE A (atónita): ¡Hugh, qué hacés!
PADRE A y PADRE B (descontrolados): ¡ARGENTINA! ¡ARGENTINA! ¡ARGENTINA!
VOZ EN OFF DEL ARBITRO: ¡Silence, please!
MADRE A (agarra de un brazo a PADRE A y se lo sacude): ¡HUGH! ¡BASTA!
(PADRE A parece volver en sí. Rechaza el brazo en los hombros del PADRE B)
MADRE A: ¡Mirá el papelón que estás haciendo! ¡Sentate!
PADRE A: No sé que me pasó (se toma el pulso en la muñeca) Se me debe haber bajado el azúcar en sangre.
MADRE B (a PADRE B): Tiene razón la señora, Ruben, nos van a echar.
(PADRE B, desconcertado, indignado, se deja arrastrar por la  MADRE B)
PADRE B: Sabe qué, con tipos como usted, no me extraña que el pibe sea un fracaso, usted es una vergüenza... ¡Usted no es argentino!
APAGON


X
(Dos escenas veloces. El off de los golpes y el “¡ufff!” y el “¡afff!” del TENISTA y de su contrincante ruso se escuchan muy fuertes. Cuando vuelve la luz vemos a la HIJA a punto de parir, asistida por PADRE A, PADRE B, MADRE A y MADRE B. La suben a las gradas, la recuestan)
NOVIA DEL TENISTA: ¡Aaaaaay!
PADRE B: Apóyenla, con cuidado.
MADRE B: ¡Relajate, mi amor!
PADRE A: Con cuidado.
NOVIA DEL TENISTA: ¡Aaaaaay!
(Acomodan a la HIJA sobre las gradas de la plataforma izquierda)
MADRE A: ¡Despacio!
PADRE B: ¡Recuéstenla!
MADRE B: ¡Usted sosténgale la cabeza!
NOVIA DEL TENISTA: ¡Aaaaaay!
APAGON

XI
La NOVIA DEL TENISTA, recostada, con las piernas abiertas, está dando a luz, PADRE A, MADRE A, PADRE B y MADRE B la asisten.
NOVIA DEL TENISTA: ¡Aaaaaay!
MADRE A, MADRE B, PADRE A, PADRE B: ¡Pujá, pujá, pujá!
NOVIA DEL TENISTA: ¡Aaaaaaay, aaaaay!
MADRE A: Se ve la cabeza
MADRE B: ¡Pujá que ya sale, mi vida!
NOVIA DEL TENISTA: ¡Aaaaaaay, aaaaay!
PADRE B: ¡Ya sale!
MADRE B: ¡Ya sale, es hermoso!
NOVIA DEL TENISTA: ¡AAAAAAAAY!
APAGON

XII
(MADRE B tiene un bebé en brazos, junto a ella MADRE A y a unos metros PADRE B. La NOVIA DEL TENISTA está recostada en las gradas. Sobre la derecha, aparte, el PADRE A. Todos giran la cabeza a izquierda y derecha, se escucha el off de los golpes y el “¡ufff!” y el “¡afff!” de fondo)
MADRE B: Un varoncito
MADRE A: Ajá.
(Pausita, giran la cabeza a izquierda y derecha. La MADRE B contempla al bebé largamente)
MADRE B: Se parece a usted.
MADRE A: ¿Le parece?
MADRE B: Los ojos sobre todo, y esta parte…
MADRE A: No sé. Para mí es la cara de su hija.
MADRE B: El mentón ¿no es cierto?... Sabe que tiene razón, la forma de mover la boquita (pausita, ídem) ¡Es hermoso!
PADRE B: ¡Dejate de joder!
MADRE B: ¡Ruben no seas bestia!
PADRE B: ¡Qué va a ser hermoso! Un chico cuando nace no es hermoso.
MADRE B: ¿A ver y por qué no va a ser hermoso?
PADRE B: Porque no.
MADRE B: ¡Basta, me cansás! (pausita, ídem)
MADRE B (a MADRE A): Es una sensación rara, ¿no?
MADRE A: ¿A qué se refiere?
MADRE B: No sé, la de tener un nieto.
MADRE A (ajena): Sí…
MADRE B: Es como enfrentarse de golpe al paso del tiempo.
PADRE B: Un hijo es un hijo, un nieto es un nieto.
MADRE B (reaccionando): ¿Por qué no te callás?
PADRE B: ¿Me vas a prohibir hablar?
MADRE B: Para decir burradas mejor no hablés.
PADRE B: También es mi nieto (a PADRE A, que absorbido en sus pensamientos, no responde)  ¡Eh, usted, por qué no opina algo! ¡Eh, sordo!
PADRE A (se aproxima): Lo estuve pensando: es imposible.
PADRE B: ¿Qué es imposible?
PADRE A: Ramiro no puede afrontar esto de ninguna forma.
PADRE B: ¿Qué quiere decir?
PADRE A: No puede hacerse cargo de un hijo a mitad de temporada, tiene Wimbledon, después el US Open, hay que tener en cuenta que para los argentinos son superficies complicadas.
(PADRE B le saca con violencia el bebe de los brazos a MADRE B, se lo ofrece a PADRE A, como si fuese un muñeco)
PADRE B: ¡Y esto no le parece una superficie complicada, pruebe, vamos, agarre!
(MADRE B se lo arrebata de las manos)
MADRE B: ¡Basta, no seas bestia, no ves que le podés hacer daño!
PADRE B: ¡Qué me decís a mí, es él! ¿No lo escuchás? Este tipo es de no creer.
PADRE A: Ustedes son los que se aparecieron acá con toda esta historia.
PADRE B: Perdón, usted nos invitó haciéndose el artista a la final del nene en el torneo de “open iu eis bowl” no sé cuánto y ni siquiera se puso con un mísero almuerzo.
PADRE A (hace el gesto de la panza): Es que yo no estaba al tanto de…de…
PADRE B: ¡Y YO TAMPOCO!
MADRE B (reaccionando): ¡BASTA! Un hijo que llega es una bendición de Dios. ¡Tendría que darles vergüenza!
(De golpe MADRE A pega un salto, se pone las gafas oscuras y grita a la cámara)
MADRE A: ¡RAMIRO NO SE DROGA! ¿ESCUCHARON? ¡NUNCA SE DROGÓ!
PADRE A: ¿Qué hacés?
MADRE A (a la cámara): ¡MI HIJO NO NECESITA DROGARSE! PARA QUE LO SEPAN: MI HIJO ES UN PROFESIONAL.
VOZ EN OFF DEL ARBITRO: ¡Silence, please!
(PADRE A va en busca de MADRE A, trata de sentarla)
PADRE A: ¿Qué te pasa?
MADRE A: HAY QUE DEFENDER LO NUESTRO, HAY QUE CONTESTAR A LA NOTA DEL PARÍS MATCH. TENEMOS QUE DESMENTIRLO, ¿NO ENTENDÉS?, HAY QUE VOLCAR LA OPINIÓN PÚBLICA DE NUESTRO LADO.
PADRE A: Bajá la voz.
MADARE A: ¡MI HIJO NUNCA SE DROGÓ, ERAN SUPLEMENTOS DIETARIOS Y FUE LA PRENSA, FUERON USTEDES LOS QUE TERGIVERSARON TODO!
PADRE A: ¡Delfina!
MADRE A (le da un ataque de nervios): ¡No seas idiota, Hugh! Hay que hacer algo. No entendés que vamos a perderlo todo. 
PADRE A: ¿Qué vamos a perder?
MADRE A: ¡Todo! ¿Qué somos sin él? ¿Vos sabés qué somos sin él, Hugh? ¿Pensaste, reflexionaste alguna vez qué sos vos sin él? No tenés entidad, no tenés vida propia. ¿Te das cuenta lo que nos hizo? Yo tenía razón: qué hubiera pasado si no nacía.
PADRE A: No seríamos padres.
MADRE A: ¡No seas tarado! Estoy hablando de otra cosa: hubieras intentado algo, Hugh, serías alguien el la vida, alguien de quien estar orgullosa.
PADRE A: Bueno, no exageres.
MADRE A: Me hubiera gustado estar orgullosa de vos Hugh (llora) Y culpa de esa bestia sos un fracaso.
PADRE A: Es nuestro hijo, mi amor.
MADRE A: Sos un pobre tipo, un cero a la izquierda, Hugh.
PADRE A: Sos demasiado dura con él, Delfina.
MADRE A: Te disfrazás de tenista, das instrucciones todo el tiempo como si supieras.
PADRE A: Hay que hacer de tripas corazón, mi amor.
MADRE A: ¿Sabés como se burlan en el circuito? Sos casi un imbécil.
PADRE A: No deja de ser nuestro hijo.
MADRA A: ¡Es tan vergonzoso!
PADRE A: Bueno, tranquilízate.
(PADRE A abraza a MADRE A, logra calmarla. Todos giran la cabeza a izquierda y derecha, se escucha el off de los golpes y el ¡ufff! y el ¡afff! de fondo)
PADRE B (aparte, a MADRE B): Pasada de tranquilizantes.
MADRE B: ¡No seas bruto: acaba de ser abuela!
APAGON

XIII
PADRE B: ¡Estoy podrido! ¡Me voy!
MADRE B: Un rato más, por favor.
PADRE B: Yo el lunes trabajo, tengo que abrir el taller. 
MADRE B: Ahí está: distraé al nene, llevalo a recorrer el club.
PADRE B: Ni lo sueñes.
MADRE B: Entonces andá a comerte un pancho.
PADRE B: ¡No quiero más panchos, me comí 75 panchos, estoy harto de panchos! Me voy.
(PADRE B sale)
MADRE B: ¡Ruben, Ruben!
(MADRE B sale detrás de PADRE B)
PADRE A: ¡Ay, cómo me duele el hombro!
MADRE A: Vení, recostate (MADRE A recuesta la cabeza de PADRE A en su regazo, lo acaricia)
PADRE A: Creo que me volvió el dolor del abierto de Toronto. A este ritmo no llego ni a mitad de temporada.
MADRE A: Hay que pensar qué vamos a hacer.
PADRE A: Ese energúmeno tiene razón: es el final.
MADRE A: El año que viene Ramiro va decidir por sí mismo. ¿Le enseñamos, Hugh?
PADRE A: ¿Qué cosa?
MADRE A: A decidir.
PADRE A: Claro que no.
(Pausa. PADRE A se incorpora de un salto)
PADRE A: Delfina, estuve pensando algo: hagamos borrón y cuenta nueva, yo puedo retomar mis clases de solfeo.
MADRE A: No vuelvas con lo mismo.
PADRE A: Era buen profesor. Tenía mis alumnos.
MADRE A: Tres alumnos.
PADRE A (soñador): ¡No hay que tenerle miedo al cambio!
MADRE A: Hugh: ya no podría ser pobre
PADRE A (se acerca, cariñoso): Volver a comer polenta.
MADRE A (plegándose): Arroz con aceite, con galletitas de agua... cocinar, lavar el baño… No, olvidalo.
PADRE A: Escuchá: ahora no decidamos nada. Vámonos a algún lado. 
MADRE A: ¿Como cuando éramos novios?
PADRE A: Sí, como cuando éramos novios, a Sierra de la Ventana en el Expreso Chevallier, con las mochilas y la bolsa de dormir.
MADRE A: Vos usabas una melena bohemia a lo Peter Fonda y yo era una belleza rubia con futuro de top model.
PADRE A: Un tiempo mágico, sin relojes. Podemos recuperarlo Delfi, yo siento que seguimos siendo los mismos.
MADRE A: ¿Te parece?
PADRE A: ¿Qué nos ata? Sólo hay que animarse.
MADRE A: Seguís siendo un inconsciente, Hugh. Creo que por eso te quiero.
(PADRE A y MADRE A salen lentamente, abrazados. Se escucha un ‘ufff’ estirado, como de súplica ante el abandono. La NOVIA DEL TENISTA queda sola en la tribuna, los quejidos de los tenistas se escuchan bajo)
NOVIA DEL TENISTA (aturdida): Nos vamos a arreglar, ¿no?... Rami, ¿me escuchás?... No te enojes. Yo estoy contenta. En realidad no sé muy bien como estoy… Quiero decir: lo importante es dejar que las cosas sucedan, que la vida vaya pasando, ¿no?… Yo no quiero que estés nervioso, no quiero que te desconcentres. Vos tenés que jugar y el bebé y yo vamos a estar acá. Tiene que ser así, ¿no?
(Entra MADRE B con el bebé en brazos)
MADRE B: ¡Este Ruben, qué loco! Tu padre es un caso… Nena, el bebé es un santo, ¿te fijaste? Creo que ya tiene hambre de nuevo, le vas a tener que dar la teta otra vez (Pausa, giran la cabeza a izquierda y derecha) ¿Nena?
NOVIA DEL TENISTA: ¿Qué?
MADRE B: ¿Es verdad que bajo seis puestos en el ranking?
NOVIA DEL TENISTA: No sé, creo que sí.
MADRE B: ¿Y eso viene a ser mucho?
NOVIA DEL TENISTA: No lo sé, mamá.
MADRE B: Seis puestos parece una cifra importante.
NOVIA DEL TENISTA: Sí.
MADRE B: Nena, viste que nosotros somos gente sencilla, trabajamos toda la vida, tu papá recién se acordaba de cuando estaba en el ferrocarril. ¿Recordás algo de cuando tu papá trabajaba en el ferrocarril?
NOVIA DEL TENISTA: Algo
MADRE B: ¿Nena?
NOVIA DEL TENISTA: ¿Qué mamá?
MADRE B: ¿Qué hubiera pasado con nuestra familia si de jefe de maquinistas a tu padre lo hubieran pasado de nuevo a guarda? ¿Con que cara hubiera regresado a casa?
NOVIA DEL TENISTA: ¿Qué querés decir?
MADRE B: Un hijo siempre tiene que sentirse orgulloso de su padre, mi ángel. (le da el bebé) Tenés que pensar en tu hijo.
NOVIA DEL TENISTA: Yo a Rami lo quiero, mamá.
MADRE B: Tenés que ser fuerte, acordate de tu tía Evelia.
NOVIA DEL TENISTA: ¿Qué tiene que ver la tía Evelia?
MADRE B: ¿Cómo qué tiene que ver? Cuando la embarazó  el saltador de garrocha, también fue madre soltera.
NOVIA DEL TENISTA: Esto es distinto
MADRE B: Esto no es distinto, nena, hay cosas que no cambian.
NOVIA DEL TENISTA: No puedo dejarlo. 
MADRE B: En casa nos vamos a arreglar.
NOVIA DEL TENISTA: No puedo.
MADRE B: Vamos, hija.
NOVIA DEL TENISTA: ¡No puedo, mamá!
MADRE B (llama a un lateral): ¡Ruben!
(Entra PADRE B que ayuda a sacar a la NOVIA DEL TENISTA y al bebé)
NOVIA DEL TENISTA (sin oponer demasiada resistencia): ¡No! ¡Déjenme! MADRE B: Él es un chico joven, seguro que se va a arreglar. Vas a ver que vos y el bebé van a estar bien.
NOVIA DEL TENISTA: ¡Por favor! ¡Déjenme! ¡No quiero!
PADRE B: Cuando crezca le puedo enseñar a jugar a las bochas.
MADRE B: ¡Vos cortala con las bochas!
(Salen. Se escucha otro ‘ufff’ estirado de súplica)
APAGON

XIV
(Tribunas vacías. Por primera vez silencio. A continuación comienzan a escucharse muy bajo los golpes y los ¡ufff! y los ¡afff! de fondo. Luz, golpes, ¡ufff!, ¡afff! y aplausos en intensidad creciente. Más luz, golpes y aplausos. Off de dos comentaristas de televisión con acento caribeño)
OFF COMENTARISTA 2: ¡Una milagrosa recuperación!
OFF COMENTARISTA 1: La verdad que está jugando de forma excepcional.
OFF COMENTARISTA 2: ¡Es otro, Mike!
OFF COMENTARISTA 1: ¿Ha ascendido en la carrera de campeones?
OFF COMENTARISTA 2: Once puestos.
OFF COMENTARISTA 1: ¡Guau! Eso habla de una gran motivación
OFF COMENTARISTA 2: No deja de sorprender.
OFF COMENTARISTA 1: Es una recuperación notable, pocas veces vista.
OFF COMENTARISTA 2: Más que eso: es un milagro, Mike
OFF COMENTARISTA 1: Se nota que es un jugador distinto.
OFF COMENTARISTA 2: Es lo que siempre sostuvimos.
(Golpes, ¡ufff!, ¡afff!, aplausos. Entran lentamente PADRE A y MADRE A por la derecha, PADRE B y MADRE B por la izquierda. Se reconocen tímidamente)
OFF COMENTARISTA 1: Se dice que cambió de entrenador…
OFF COMENTARISTA 2: Efectivamente y se nota: es un cambio radical de actitud.
OFF COMENTARISTA 1: Lo complicaba el entorno.
(PADRE A y MADRE A, PADRE B y MADRE B se miran unos a otros con actitud culpable)
OFF COMENTARISTA 2: Claramente.
OFF COMENTARISTA 1: Hasta qué punto pueden perjudicar las malas influencias.
OFF COMENTARISTA 2: ¡Tú lo has dicho!
(Entra la NOVIA DEL TENISTA llevando en brazos a un chico de unos dos años vestido de tenista. PADRE A, MADRE A, PADRE B, MADRE B y
la NOVIA DEL TENISTA, mudos, comienzan a mover  la cabeza a izquierda y derecha)
OFF COMENTARISTA 1: Es un juego endiablado el que está desarrollando.
OFF COMENTARISTA 2: ¡Explosivo!
OFF COMENTARISTA 1: Hoy está realmente inspirado.
OFF COMENTARISTA 2: Permíteme, Mike, ¿tú sabes quién es esa señorita que vemos en la platea?
(PADRE A, MADRE A, PADRE B, MADRE B y la NOVIA DEL TENISTA clavan la vista a un costado de la platea)
OFF COMENTARISTA 1: No lo sé
OFF COMENTARISTA 2: ¿No es la conocida modelo Kate Britches?
OFF COMENTARISTA 1: Parece que sí
OFF COMENTARISTA 2: Es una belleza.
OFF COMENTARISTA 1: Un bombón suizo.
OFF COMENTARISTA 2: ¡Jo, jo! Hoy estás terrible Mike.
(PADRE A, PADRE B, MADRE A, MADRE B y LA NOVIA DEL TENISTA con el chico lentamente se desplazan hasta reunirse en el centro)
OFF COMENTARISTA 1: ¿Es su novia actual?
OFF COMENTARISTA 2: Es lo que se rumorea
OFF COMENTARISTA 1: ¡Qué muchacho este!
OFF COMENTARISTA 2: Se puede decir que sabe elegir ¿no es así?
OFF COMENTARISTA 1: ¡Ni que lo digas, Benny, ni que lo digas!
(Se escuchan los golpes y los ¡uff! y los ¡afff! de fondo. PADRE A, PADRE B, MADRE A y MADRE B, con gestos, comienzan a incitar a la NOVIA DEL TENISTA a que intervenga. Ella niega con la cabeza)
OFF COMENTARISTA 2: Con esta performance tiene asegurada la participación en la Copa Davis.
OFF COMENTARISTA 1: Lógicamente.
OFF COMENTARISTA 2: Seguramente va a encabezar el equipo.
OFF COMENTARISTA 1: Que se preparen los australianos, entonces.
OFF COMENTARISTA 2: ¡Jo, jo! Sabias palabras, Mike, que se preparen.
(Se escuchan los golpes y los ¡uff! y los ¡afff! de fondo, mueven la cabeza a izquierda y derecha. PADRE A se decide a actuar, tímidamente, se sube a las gradas)
PADRE A: Potencia, agilidad, energía de desplazamientos...
(Los demás aprueban con convicción, giran la cabeza a izquierda y derecha, se escuchan los golpes y los ¡uff! y los ¡afff! de fondo)
PADRE A (animándose): Velocidad y reacción, velocidad y reacción. Una buena técnica al servicio de…
VOZ EN OFF DEL ÁRBITRO: ¡SILENCE, PLEASE! 
APAGON FINAL